jueves, mayo 24, 2007

Los sueños infundados no existen

No recuerdo como fue el día que supe que Santa Claus no existe.
No recuerdo mi reacción al comprender que Dios como tal no existe.
Pero hoy cuando me dijeron que los sueños infundados no pueden ser,
sentí que me robaban toda emoción y que me iba a desvanecer.

Si uno sueña con alcanzar una estrella, no importa quien nos lo diga
seguiremos fantaseando con elevarnos y llegar con ella hasta arriba.
Ni un desconocido, ni los amigos, ni un científico nos detendrán.
Entonces de pronto la estrella se acerca a la tierra y rosando su estela
nos hace saber que lo que añoramos es imposible de concebir nuestro sentir.

Ni siquiera nuestra propia razón al comprender una situación, nos convence.
Sin embargo si el sueño nos lo dice, entonces inevitablemente desistimos.
Nunca jamás le quites un sueño a alguien, las ilusiones nos mantienen vivos.
Nunca jamás asesines a sentimiento frío, porque tu esencia con ello desaparece.

Saber que no es posibe vivirlo se puede aceptar
que tampoco nos permitan soñarlo, es mortal.